El Cipotegato

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El Cipotegato es el protagonista de las fiestas de San Atilano que se celebran a finales de agosto en la ciudad zaragozana de Tarazona. Aparece siempre encapuchado, vestido de arlequín y armado con una vara de la que pende una bola roja.

 

Cómo se celebra el Cipotegato

El día 27 tiene lugar la salida de este mítico personaje turasionense. La plaza de España está abarrotada de gente que lo espera y lanza tomates de un lado a otro. Empieza a escucharse la llamada de los ahí presentes:  <Cipote, Cipote>. Las puertas del Ayuntamiento se abren y la carrera del Cipotegato comienza.  Ayudado por amigos y antiguos cipotegatos que hacen todo lo posible por abrirle un pasillo, sale de la plaza para recorrer varias calles de la ciudad (sólo él conocerá el recorrido) y regresar de nuevo a la plaza para ser llevado por la multitud a la estatua que lo representa. Mientras una tormenta de tomates cae sobre él, atará un pañuelo que marcará el inicio de las fiestas.

Una vez que las puertas del Ayuntamiento se  cierran tras él, la fiesta continua en la parte baja del pueblo al lado del río.

Por la tarde se celebra la salida del Cipotegato para los más pequeños, en la que los tomates serán sustituidos por bolas rojas.

El día grande de las fiestas es el 28. El Cipotegato bajará desde la plaza del Ayuntamiento encabezando un desfile con gigantes y cabezudos  que terminará en la catedral de la ciudad, la Virgen del Río, donde se celebrará una misa en honor al santo. A continuación se celebra la procesión de la Santa Reliquia de San Atilano, mientras tiene lugar la ofrenda de flores a la virgen y un espectáculo de música y bailes regionales.

Cipotegato-Tarazona (2)

 

Un poquito de historia y orígenes del Cipotegato

 

Con una tradición de más de 300 años, son varias las leyendas que intentan dar explicación a sus orígenes. A principios del S. XVIII, conocido entonces como “Pellexo de Gato”, Mogigón o Mojigato, este personaje acompañaba a la procesión de Corpus en Tarazona con el objetivo de que los niños no estorbaran en los oficios religiosos. Por otro lado, se habla de que en Tarazona había una cárcel y en fiestas se daba la oportunidad a un preso de ser liberado, pero para ello tenía que sobrevivir a las pedradas de los vecinos.

Parece ser que no fue hasta el siglo XX cuando los niños empezaron a enfrentarse a él tirándole gallones, verduras y posteriormente tomates.

La figura del Cipotegato, anteriormente denostada, es hoy todo un símbolo institucionalizado. Representarlo se considera en Tarazona un auténtico honor y, debido a la inmensa cantidad de solicitudes, el papel se otorga por sorteo cada año. La identidad del Cipotegato es secreta y solamente se desvela tras su actuación. Tradicionalmente, y sin que hubiese restricciones al uso, siempre habían sido hombres los que se metiesen en su piel. Hasta 2011, que por vez primera fue una mujer la encargada de vestir su traje.

Aunque antiguamente el Cipotegato era una figura denostada, ha pasado a ser toda una institución en Tarazona, siendo todo un honor para aquel que lo representa. Por ese motivo, debido a la inmensa cantidad de solicitudes, es elegido por sorteo, y su identidad se mantiene en secreto hasta el mismo día en el que aparece.

Tradicionalmente eran hombres los que se convertían en Cipotegato el día de la fiesta, pero en el  2011, por vez primera, una mujer fue  la encargada de vestir su traje.

 

*Interés Turístico Nacional

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